Normalmente no nos damos cuenta de las pequeñas cosas que pasan en el día a día. Planeamos un viaje, o un concierto, o lo que sea, y esperamos que eso sea lo más importante del día (o de la noche, claro), donde mejor lo pasamos o lo que mas nos llena. Y así es. Pero no es lo único.
Porque hay momentos que no se pagan con dinero, como escuchar Violento amor a volumen 40 con las ventanillas de una chatarra de ford bajadas mientras vas por la espina dorsal de la Gran Vía, o estar en el Costello abriendo un disco de Sidonie que has encontrado en una pequeña tienda de discos que pasa desapercibida entre los grandes locales de la calle Montera, o ir a un concierto en un pueblo perdido de la sierra madrileña mientras suena 'Crímenes Perfectos', 'Pequeño rock and roll', 'El incendio', 'Paloma', 'Penny Lane' o 'Amelie'.
Somos un incendio sin control.
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3 cuentos chinos para niños del Japón:
el incendio se apaga hasta septiembre....coge fuerzas para liarla ala vuelta....
cada vez me gusta más esto =)
Me encanta esa tienda de discos. Siempre que voy a los madrils me paso por ahí, of course.
Un beso,
Galia.
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